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Novedades
Albert Einstein dijo que el crecimiento intelectual debe comenzar con el nacimiento y finalizar con la muerte. Puede decirse que Eliahu Toker (1934-2010) obedeció la fórmula al pie de la letra. Fue un verdadero intelectual toda su vida y no dejó de serlo hasta el último suspiro.
Amaba los libros con una pasión inusual. Gozaba hablando de títulos, ediciones y autores. Es probable que haya sido uno de los escritores argentinos con mayor autoridad en materia de literatura idish y hebrea. Me honró con su amistad, su confianza y su entusiasmo.
En su condición de asesor editorial, Eliahu le imprimió a la Biblioteca Digital de la Fundación Wallenberg un ritmo vertiginoso que permitió sumar numerosos títulos en muy pocos meses.
Entre los logros de su valioso aporte se pueden mencionar "El resplandor de la palabra judía", "Iluminaciones de los Salmos", "Cantar de los cantares", "Pirkei Avot", "Génesis", de Máximo Yagupsky y muchas otras obras que serán presentadas en los próximos meses.
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| Una crónica de la trayectoria interconfesional de la institución en sus últimos diez años de tarea ininterrumpida |
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Escrito por Ana Lia Werthein
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Martes 10 de Marzo de 2009 12:08 |
Es interesante pensar cómo le gustaría a Numo ser evocado. Me permito pensar que probablemente ubicado en el centro de lo que más amó. Su tierra. Un verdadero gaucho judío, entrañablemente ligado a su suelo y siempre agradecido a lo que fue el corazón de su productividad, y el núcleo de sus ideas más creativas en relación a la generación de riqueza: las pampas chatas.
Decir que el judaísmo y lo criollo quedaron anudados de una vez y para siempre ya desde su más tierna infancia contribuye a pensar cómo prendió en él la idea de crear junto a otros hombres, una institución que cobijara y sintetizara este tipo de cruce. Es así como se unen el joven Baruj, el Numo maduro, Monseñor Segura y otros apasionados soñadores que se aventuraron a juntar lo diverso y darle fuerza a una idea de intensa fraternidad, la creación de Casa Argentina en Israel, y hoy Fundación Wallenberg. Por eso creo que estas imágenes aportan algo inestimable en relación a la memoria de Numo; mi padre: permitir que se repita hasta el infinito algo que lo habitó hasta su últimos minutos: su amor a la vida.
Clickee sobre las imágenes para verlas en su tamaño original.
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